Lectores

martes, 16 de julio de 2013

Nuestras almas no se quieren separar.

Sabes que tengo tus manos enganchadas a mi ilusión, aferradas a unas ganas que no parecen acabar jamás. Te encerraría en cualquier habitación de mi memoria para que nunca te fueras de ella, para guardarte bajo llave como los buenos tesoros. Como lo que eres.
Me gusta salvar el mundo desde tu sonrisa a la mía, arrancar ese pasado que tanto daño me hace trocito a trocito, como si fuera un puzzle que solo termina de encajar en el momento en el que llegué y te aleje unos metros de ese precipicio que conoces tan bien.
Han pasado ya 4 veranos desde que tus ojos verdes empezaron a rondar por aquí, en principio en silencio para más tarde gritar, y no dejarme vivir hasta callarte la boca con un beso, un beso que aún siento en los labios.
Podría decirte que me intoxico con cada bocanada de aire que doy y tú no estás cerca, porque hasta el oxigeno es mejor cuando tu me acompañas. Como decirte que yo sin ti solo soy yo pero que contigo formo parte de un nosotros, formo parte de la esperanza de que todo siempre puede ir mejor.  Porque me desenredas las ideas y a veces un poco el corazón, que desde que tú estás aquí me lo peino todos los días.

Desgastar las sabanas a tu lado, despertarte cada día
con un beso de buenos días, y prepararte el café aunque no te guste especialmente y yo no sepa si lo quieres solo o con azúcar. Escribirte en la espalda como me ha ido el día para acabar con un posdata: tú lo haces bueno. Quiero compartir contigo cada minuto que me queda de vida, ¿te apuntas?

1 comentario:

Laura Fernandez Ruiz dijo...

http://comoquenosinti.blogspot.com.es/
pásate, te sigo :)